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Blog alternativo de actualidad política con temas de interés internacional

Fiesta en la Comarca y en el Castillo del Cerro Azul, apertura de las puertas de las torres.

Fuente Literaria/ Relatos de Ciencia Ficción/ N° 53

Fiesta en la Comarca y en el Castillo del Cerro Azul, apertura de las puertas de las torres.

El Castillo abrió las puertas de los cuatros torres, en la principal tenían oportunidad los grandes sacerdotes, generales y gobernadores. Por la segunda torre, los bufones, adivinos, enanos, saltimbanquis, astrólogos y zahoríes. Por la tercera puerta, las concubinas reales que trabajaban en el palacio, pero tenían como residencia los pueblos cercanos y la cuarta torre, era para los familiares de Quazil y los peones y el servicio en sí. El motivo de esta fiesta era su llegada de la Constelación Ghadia, luego de seis meses de viaje y su paso por los túneles negros que nos llevan de una dimensión a otra.

El rey no fue invitado a la gran fiesta y se sintió degustado Montó en cólera y mando a buscar a todos los jóvenes del pueblo más cercano para detenerlos, enviando carros acorazados, pero, muchos escucharon la querella y se fueron a otros lugares, al pasar el tiempo, tuvieron que regresar con enfermedades en su piel y gripes contraídas por la humedad territorial., los cronistas de las comarcas describían estos hechos, al igual que los provincianos. Los cadáveres de estos jóvenes fueron lanzados a una fosa común y quemados. Fueron días infernales, donde los que quedaban vivos, sus rostros tenían la mirada lejana por el hambre.

Las matronas del pueblo se dedicaron a oficios del hogar y abandonaron sus trabajos y entre cosméticos pasaban los días. Las funerarias hicieron dinero.  Reunían comensales en sus grandes salones y entre féretros y jugadores, los dolientes terminales pasaban la noche.  Las avenidas adyacentes al Castillo del Cerro Azul estaban llenas de brigadistas porque el rey deseaba hablar con el monarca del castillo, cuyos poderes mágicos y las dos naves espaciales que poseía, le daba seguridad a la zona o territorio.

Hay trasnocho de ambos, y la comida servida era solamente consomé.  El tiempo pasaba muy rápido, no hay un lugar donde se pueda llorar a gusto. Los niños estaban a kilómetros del lugar en cuevas y, en cuidado con los minotauros, todo era silencio y la fiesta conto una comida preparada por un chef francés, camarones ahumados, dos ruedas de pan, un puré con patatas y papas, una ensalada mixta de vegetal con algo de verduras y mucho vino.

Aquella mañana, fue de rebullicios.  Tenía que tener cuidado con los cadáveres embalsamados de mis consortes, ubicados en la Torre Norte, un Gran Dragón en llamas las custodiaba enllamado y una estela de humo. En la parte de abajo, mi habitación, amplia llena de cajas con respuestas de las dos naves, sin abrir.  Un rabopelado eviscerado, me daba cuenta de mi lucha con los changua, una población lejana de la Constelación Azhuria que comían animales inmundos y que una vez en su lucha contra un imperio llenaron de bacterias la Tierra y adormecieron en un profundo sueño a los más débiles.

De vez en cuando, me ataja un espejismo de como he de morir, son horas sin dormir y fatigado. La vida se convierte en un gran desierto, donde un gobierno se vuelve disidente con el pueblo, pero, chasquea en el aire y se impregna de él, convirtiéndose en su esclavo, esta colonizado.

Más allá están los presos, que es una buena cantidad.  Hasta los afines al rey esta presos. Es una confusión increíble.

Algunos murieron en plena batalla por la verdad. Otros deben dormir en mazmorras alejadas de sus familias

- ¿Cuantos años, tienes en el poder?

Somos dos en uno y hemos fragmentado el espacio.  Y ya es abril del 2020, y seguimos como fuerza y dominio del territorio, Es la única manera de preservar la memoria y estamos por reconstruir el diálogo.

Ya el frío empieza a caer sobre la Comarca y las luces se prenden en el Castillo.  Mando a Diógenes a buscar a los niños junto un arreo de caballos con alimentos. Al fin y al cabo, es mi empleado de confianza.

La puerta de dormitorio, permanecer cerrada. En la nevera interna había una arepa con sardina y un resto que ensalada que engullí, Aquí la comida empieza a escasear. La tierra se convierte en un país de delincuentes y narcotraficantes. Aparte una pandemia con miles de muertos y hay que aislarlo a todos.

¿Dónde fueron a parar tantas tortas y manjares, tanta harina de trigo? guisos mediterráneos que me preparaba Nailette, ahora casada en Reino Unido.  Estoy muy vulnerable y he enflaquecido desde que falleció  Thais y al poco tiempo, mis hijos se largaron al Perú y mis hermanos a EEUU con mamá. Pero, estoy esclavizado en cuatro paredes. Escribiendo seis artículos de política diarios, vía España porque en Venezuela hay censura de prensa. Aparte tengo ocho blogs.

De verdad, nos convertimos en unos desconocidos.

Las olas del mar ondean con tranquilidad una franja de la costa y siento su sonido en las noches, El Rey apaga nuestras lámparas y nos quita el agua y el fuego de cocinar, escucho a Los Beatles y  y, al caer la noche, pierdo la visión de las montañas de Patanemo y permanezco encerrado  en mi habitación.  Espero una sobremesa nocturna y en el piso yacen objetos de platería traídos de un planeta extraño, todos mis espacios horizontales están llenos de libros y siguen Los Beatles con sus cantos.  Busco dormir, las cortinas vetustas evitan las corrientes de aire, un mal que los viejos tratan por todos los medios de evitar.

Ya en la comarca, todos duermen, los patios vacíos, los dragones despiertan para la vigilancia y guardo los uniformes y los chalecos antibalas, debo prepararme para ir muy de madrugada a buscar las arqueras e ir a una nueva partida, con mi bulto de hojas sueltas y lapiceros.

Estoy igual a mi padre, solo y alejado de la familia, ahora, sigo con Los Beatles, en los setenta y cinco años de John Lennon, me gusta escuchar música rock y leer historias de ficción hindú que me permita escribir en mundos paralelos y vagar en el espacio.

Mujeres, nada, no están y nunca han estado a mi lado, aunque muchos creen esa falsa historia, nadie me ha visto en ningún centro comercial con alguna fémina siempre ando solo, con mis libros y mi mente alienígena.

Prepárense, en esta órbita terrestre, apenas comenzamos, la lucha entre reptilianos e iluminatis, entre cristianos y demonios, las pestes apenas comienzan y los vampiros despiertan y son comestibles como los gatos, perros y ganteras. Es una comidilla inmunda para quienes aman el submundo infernal.

Sigo con The Beatles y mando a repicar las campanas del Santuario del Castillo

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